Graphene inside

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El grafeno, material nanotecnológico de última generación, es una de las formas alotrópicas en las que se puede encontrar el carbono, al igual que lo son el grafito o el diamante y, por tanto, es muy abundante en la naturaleza.

 

El grafeno es uno de los nanomateriales más estudiados en la actualidad por las increíbles propiedades mecánicas, ópticas y eléctricas que presenta en sí mismo, así como por las múltiples mejoras que proporciona a los materiales que lo contienen.

 

Entre sus principales propiedades destaca que es el material más resistente que se conoce, unas 200 veces más duro que el acero estructural con el mismo espesor y, sin embargo, es tan ligero como la fibra de carbono y todavía más flexible que esta. Además de una mayor flexibilidad, el grafeno aporta una elevada elasticidad a los materiales, y con ella menos posibilidades de que estos quiebren.

El grafeno es impermeable y, al contrario que la mayoría de las superficies hidrófugas, es un gran conductor térmico y eléctrico, mejor que el cobre, el diamante y la plata. A su vez, el grafeno actúa de manera efectiva como agente antibacteriano, evitando el crecimiento de bacterias y moho.

 

Todas estas mejoras suponen un aumento de la durabilidad de los materiales con grafeno y una reducción tanto de materia prima como de los costes finales, además de fomentar mejoras en el medioambiente gracias a su uso en determinadas tecnologías.

En los productos de Graphenano Smart Materials, el grafeno actúa como una malla molecular que da soporte estructural a las edificaciones.

Gracias al grafeno, los productos de Graphenano Smart Materials mejoran las prestaciones mecánicas, la calidad y el rendimiento de los materiales de construcción convencionales.

MAYOR RESISTENCIA
MAYOR DUREZA
MAYOR ELASTICIDAD
MAYOR LIGEREZA
MEJOR CONDUCTIVIDAD
MAYOR DURABILIDAD

Mayor resistencia y dureza.

El grafeno, más fuerte que el acero y más duro que el diamante, tiene capacidad para soportar grandes cargas y para absorber energía antes de romperse. Es resistente a la tracción, a la compresión y al desgaste, lo que lo hace idóneo como material de uso estructural.

Mayor elasticidad y flexibilidad.

La elevada elasticidad y flexibilidad que proporciona el grafeno reduce la resistencia al desgaste y la fatiga, lo que aumenta la vida útil de las construcciones al retrasar la presencia de grietas y fisuras. De igual modo, permite moldear el material para adaptarlo al diseño, con interesantes aplicaciones como material de revestimiento pero también como refuerzo estructural en proyectos de rehabilitación y reforma.

Mayor ligereza y transparencia.

El hecho de que las estructuras sean más resistentes y ligeras supone ventajas en el proceso de diseño arquitectónico y un abaratamiento de los costes de construcción. Su transparencia tendría aplicación al usarlo como material de revestimiento.

Mayor conductividad eléctrica y térmica.

La gran conductividad térmica y eléctrica que aporta el grafeno puede tener interesantes aplicaciones en la mejora del rendimiento de los sistemas de acondicionamiento, climatización y aislamiento de los edificios, así como en el rendimiento de las instalaciones eléctricas.

Mayor durabilidad.

Las características anteriores, sobre todo su resistencia al desgaste y su flexibilidad, conllevan un aumento de la durabilidad de las construcciones de hasta de 50 años más que las actuales.